Se acabó la pesadilla. Tras casi tres semanas de maletas, hoteles y sofás de familiares, los últimos vecinos de Grazalema que seguían desalojados han podido, por fin, girar la llave de sus casas. El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, ha confirmado hoy el fin de la evacuación total tras el paso del devastador enjambre de borrascas que puso en jaque a uno de los pueblos más bellos de España.
Un despliegue de «ciencia ficción» para salvar el pueblo
No ha sido un regreso cualquiera. Para que estas 80 personas pudieran volver hoy (sumándose a los más de 1.700 que ya lo hicieron de forma escalonada), un ejército de expertos ha tenido que «radiografiar» el suelo de Grazalema.
Desde georradares y tomografía sísmica hasta drones y tecnología GNSS de precisión milimétrica. Científicos del CSIC, del Instituto Geológico y Minero y de la Universidad de Granada han trabajado a contrarreloj para asegurar que el terreno es firme. Se han derribado muros inestables y revisado cubiertas casa por casa para que la vuelta no supusiera un riesgo.
La «nueva normalidad»: Calles cortadas y restricciones
Aunque los vecinos ya duermen en sus camas, el mapa de Grazalema ha cambiado ligeramente. La seguridad es lo primero y el Ayuntamiento, junto a la Junta, ha establecido limitaciones que los residentes deben conocer:
Calle Las Parras: El tráfico rodado queda totalmente restringido.
Plaza de los Asomaderos: El estacionamiento estará condicionado hasta nuevo aviso.
Calles Las Piedras y Corrales: Solo se permite el acceso a tráfico ligero de vecinos, pero está prohibido aparcar.
Un comportamiento «ejemplar»
El consejero Sanz no ha querido dejar pasar la oportunidad de alabar la paciencia infinita de los grazalemeños. «Su comportamiento ha sido ejemplar», subrayó tras recordar que algunas familias han pasado 20 días de incertidumbre técnica y emocional.
La última reunión informativa, celebrada el pasado viernes, fue clave para calmar los ánimos y explicar a los afectados, cara a cara, que el retorno se haría solo bajo condiciones de máxima seguridad. Hoy, esa promesa se ha cumplido. Grazalema recupera su pulso, aunque la cicatriz de las borrascas tardará un poco más en cerrarse.
