Microplásticos y cambio climático: premio europeo para el IES Ciudad de Hércules

El instituto chiclanero logra el distintivo de la Comisión Europea gracias a un proyecto desarrollado por alumnado de 4º de ESO que analiza el impacto del cambio climático y la contaminación por microplásticos en el Golfo de Cádiz.
El IES Ciudad de Hércules de Chiclana ha sido distinguido con el reconocimiento europeo de Escuela Azul, una acreditación concedida por la Comisión Europea a centros educativos comprometidos con la investigación, el conocimiento y la protección de los océanos. El galardón llega gracias al trabajo realizado por estudiantes de 4º de ESO dentro de la asignatura de Cultura Científica, centrado en el estudio del cambio climático y la presencia de microplásticos en el entorno del Golfo de Cádiz.
Durante la presentación del proyecto, representantes municipales destacaron la importancia de este reconocimiento, subrayando que el centro se convierte en uno de los pocos de Andalucía en obtener esta distinción. La investigación ha contado con la implicación del alumnado y el apoyo de las docentes Isabel Salva, bióloga ya jubilada que continúa colaborando con el instituto, y Marta Capdevila, profesora de Matemáticas.
Un estudio que analiza los efectos del cambio climático en el litoral gaditano
El proyecto se ha desarrollado a través de cinco líneas de investigación relacionadas con la contaminación marina, la distribución de microplásticos, las corrientes marinas, la presencia de estas partículas en la sal y la fabricación y degradación de bioplásticos. Además, el alumnado ha estudiado el proceso de acidificación de los océanos y su relación con el cambio climático.
Entre las principales conclusiones, las estudiantes destacaron que la temperatura superficial del agua en el Golfo de Cádiz ha aumentado 1,22 grados centígrados en los últimos 33 años, lo que equivale a una subida de 0,37 grados por década. Según explicaron, este incremento está provocando cambios significativos en los ecosistemas marinos, favoreciendo la aparición de especies propias de aguas más cálidas que ahora encuentran condiciones adecuadas para desarrollarse en la zona.
La investigación también detectó un descenso de 0,01 unidades en el pH del agua, un dato aparentemente reducido pero relevante al tratarse de una escala logarítmica. Este fenómeno refleja un avance en la acidificación de los océanos, uno de los indicadores utilizados para medir los efectos del cambio climático.
La presencia de microplásticos en la sal preocupa al alumnado
Otra de las líneas de trabajo más destacadas se centró en el análisis de microplásticos presentes en muestras de sal. Para ello, las estudiantes compararon sal procedente de las salinas de Chiclana con sal de mesa comercial mediante observación con lupa binocular y siguiendo protocolos científicos de identificación.
Los resultados revelaron que la sal de las salinas contenía un 10% más de microplásticos que la sal comercial. En concreto, encontraron alrededor de 660 microplásticos por kilogramo en la sal de las salinas, frente a los 600 microplásticos por kilogramo detectados en la sal de mesa.
Las alumnas apuntaron que esta diferencia podría estar relacionada con factores ambientales y con la llegada de residuos plásticos transportados por el viento hasta las zonas de extracción salinera.
Riesgos para la salud humana
El estudio también abordó las consecuencias que los microplásticos pueden tener sobre la salud. Las estudiantes explicaron que estas partículas acceden al organismo no solo a través de los alimentos y la sal, sino también por inhalación e incluso mediante el contacto con la piel.
Según los datos recopilados durante la investigación, los microplásticos pueden acumularse en distintos órganos del cuerpo humano, especialmente en el cerebro, donde se ha observado una mayor concentración. Asimismo, señalaron posibles vínculos con enfermedades neurodegenerativas, problemas cardiovasculares, inflamaciones pulmonares y alteraciones en órganos como el hígado, los riñones o el aparato reproductor.
Las jóvenes también destacaron que una parte de estos materiales puede transmitirse durante el embarazo y la lactancia, una circunstancia que ha despertado preocupación en la comunidad científica por sus posibles efectos sobre el desarrollo fetal.
Del análisis científico a la acción medioambiental
Más allá de la investigación, el alumnado decidió impulsar iniciativas para contribuir a la reducción de la contaminación plástica. Entre las acciones desarrolladas figura una recogida de residuos en las salinas de Chiclana y reuniones con el concejal de Medio Ambiente para plantear propuestas destinadas a disminuir la presencia de plásticos en el entorno natural.
Las estudiantes también presentaron sus conclusiones en la Feria de la Ciencia de Chiclana y mantienen activa una campaña de recogida de firmas a través de Change.org para reclamar una regulación específica sobre los filtros de microplásticos en las lavadoras.
La propuesta surge tras comprobar que una gran parte de los microplásticos que llegan al océano procede de fibras textiles como el poliéster, la poliamida o el polietileno. Las alumnas tomaron como referencia la legislación francesa AGEC, que ya contempla medidas para limitar este problema, y consideran necesario que España avance en la misma dirección.
Una investigación con reconocimiento europeo
Las responsables del proyecto concluyen que existe una relación directa entre la contaminación por plásticos y el cambio climático. Al degradarse en el medio marino, los residuos plásticos liberan sustancias químicas que contribuyen a la acidificación del agua, un proceso estrechamente vinculado a la salud de los océanos y al equilibrio de los ecosistemas.
Este enfoque científico, unido al compromiso medioambiental demostrado por el alumnado, ha permitido al IES Ciudad de Hércules obtener el reconocimiento de Escuela Azul, un distintivo europeo que pone en valor el trabajo de las nuevas generaciones en la protección del medio marino y la lucha contra los efectos del cambio climático.




