"No quiero que mis hijos duerman en la calle": el drama de Emilia, la madre de Vejer que tiene 20 días para abandonar su casa

Emilia: "No puedo dormir pensando en que me van a echar de casa con mis dos hijos"
Lleva 14 años viviendo en la misma vivienda, cría sola a dos hijos de 9 y 16 años y sobrevive con 480 euros al mes. Tras un intento de desahucio y sin alternativa habitacional, Emilia solo pide una oportunidad: "Quiero trabajar".
La voz se le rompía una y otra vez. Las lágrimas apenas le permitían terminar las frases. Al otro lado del micrófono no había una cifra, un expediente o un procedimiento administrativo. Había una madre.
Una madre de Vejer que asegura que dentro de apenas 20 días podría verse en la calle junto a sus dos hijos menores.
Ese es el drama que vive Emilia, una vejeriega que este viernes relató en el programa Más de Cerca de Tuya Televisión la situación límite en la que se encuentra tras recibir la orden de abandonar la vivienda en la que ha vivido durante los últimos 14 años.
Una casa que no solo ha sido su hogar. También el lugar donde ha criado a sus hijos, hoy de 9 y 16 años.
"Lo único que quiero es trabajar", repetía una y otra vez entre lágrimas.
Una cuenta atrás de 20 días
Según explicó durante la entrevista, hace tiempo que las dificultades económicas comenzaron a acumularse.
Desempleada y con unos ingresos de apenas 480 euros mensuales, llegó un momento en que le resultó imposible seguir haciendo frente al alquiler.
Asegura que intentó alcanzar acuerdos con la propiedad y buscar soluciones para poder mantenerse en la vivienda, pero finalmente recibió la comunicación de que debía abandonarla.
En las últimas semanas, además, se ha quedado sin suministro de agua y electricidad.
La situación alcanzó su punto más crítico ayer, cuando se produjo un intento de desalojo que la dejó completamente hundida.
Ahora dispone de un plazo de 20 días para marcharse de la vivienda.
El problema es que no sabe adónde ir.
"No hay casas y no puedo pagarlas"
Encontrar una vivienda en Vejer se ha convertido en una misión prácticamente imposible para muchas familias.
Y más aún para quienes carecen de empleo estable.
Emilia asegura que ha llamado a puertas, ha pedido ayuda y ha buscado alternativas, pero la respuesta siempre es la misma: no hay viviendas disponibles o los precios están completamente fuera de su alcance.
Según relató durante la entrevista, incluso desde los servicios sociales le habrían trasladado las enormes dificultades existentes para encontrar una solución habitacional inmediata.
Mientras tanto, los días siguen pasando.
Y la fecha para abandonar la vivienda se acerca.
Una historia que refleja un problema cada vez más común
El caso de Emilia no es un hecho aislado.
La vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales en España. Diversos informes señalan que el acceso a una casa digna se ha complicado por la falta de oferta y el incremento constante de los precios del alquiler. En 2026 la vivienda aparece ya entre las mayores preocupaciones de los ciudadanos y numerosos análisis alertan de las enormes dificultades que afrontan familias vulnerables para acceder a una vivienda asequible.
El propio Gobierno ha aprobado recientemente nuevas medidas destinadas a facilitar el acceso a la vivienda, reconociendo que se trata de uno de los problemas que más preocupa actualmente a la ciudadanía.
Sin embargo, mientras las administraciones buscan soluciones a largo plazo, hay familias que viven urgencias que no entienden de estadísticas.
La de Emilia es una de ellas.
"No quiero convertirme en otra Mari Carmen"
Si hubo una frase que resumió el drama que está viviendo Emilia fue esa. Entre lágrimas y con la voz entrecortada por la emoción, confesó que teme convertirse "en la Mari Carmen dos de España" cuando venza el plazo que tiene para abandonar la vivienda en la que ha pasado los últimos 14 años de su vida.
No era una frase preparada. Era el reflejo de la angustia de una madre que siente cómo se le agotan las opciones y cómo el tiempo juega en su contra. Porque Emilia no pide caridad ni privilegios. Tampoco que le regalen nada. Lo único que reclama es una oportunidad para trabajar y poder sacar adelante a sus hijos con dignidad.
Durante toda la entrevista lanzó el mismo mensaje: necesita un empleo. Se define como una mujer trabajadora, acostumbrada a luchar y dispuesta a aceptar cualquier oportunidad laboral que le permita alquilar una vivienda y ofrecer estabilidad a sus dos hijos.
Pero mientras busca una salida, la cuenta atrás sigue avanzando. Cada día que pasa es un día menos para encontrar un techo bajo el que seguir construyendo la vida de una familia que hoy vive con el miedo de quedarse sin hogar.




















