“Presentarte para representar a tu ciudad no te hace más o menos heterosexual”: el mensaje de Manuel a los chicos de Chiclana

Manuel Rodríguez Gutiérrez tiene 22 años y este año ha cumplido uno de sus sueños: representar a Chiclana como Chiclanero Mayor. Una experiencia que, según cuenta, va mucho más allá de la Feria y que ahora quiere utilizar para animar a otros jóvenes, especialmente chicos, a dar el paso.
“Aunque solo han pasado 22 años desde que nací, Chiclana ha cambiado mucho”, explica. Para él, uno de los principales cambios está precisamente en la manera en la que los jóvenes utilizan su tiempo libre. Antes, asegura, “salíamos todos los días a jugar a la pelota, al escondite o simplemente a comernos unas pipas en el parque”.
Una decisión que llevaba años rondándole la cabeza
Su relación con las Chiclaneras comenzó en 2022, cuando una prima muy cercana formó parte de aquella edición. Manuel vivió aquel año muy de cerca y empezó a plantearse que algún día él también podría representar a su ciudad.
Los estudios y el trabajo hicieron que tuviera que esperar, pero finalmente este año decidió presentarse.
Para él, llevar la banda no es únicamente una cuestión simbólica. “Supone un orgullo, pero también una gran responsabilidad”, asegura.
Incluso define a los representantes como una especie de “oficina de turismo andante”, ya que son muchas las personas que, al verlos, les preguntan qué fiestas o actividades se celebran en Chiclana.
Su madre, presente en sus momentos más importantes
Cuando echa la vista atrás, Manuel identifica varios momentos especialmente importantes: sus graduaciones, su elección como Chiclanero, su proclamación como Chiclanero Mayor e incluso una decisión muy personal, la de intercambiarse los apellidos para colocar primero el de su madre.
Todos tienen algo en común.
“En cada uno de esos momentos ha estado mi madre. Ella es el pilar fundamental de mi vida”, afirma.
También recuerda como uno de los momentos más difíciles el fallecimiento de su abuela, una persona que tuvo un papel fundamental en su infancia y que, especialmente cuando su madre trabajaba, ejerció en muchas ocasiones como una segunda madre para él y su hermano.
Su advertencia a los jóvenes: “No creáis todo lo que veis en redes”
Manuel tiene claro cuál considera uno de los grandes problemas de su generación: la desinformación.
En una época en la que cualquier persona puede acceder a una cantidad enorme de información, considera paradójico que muchas veces se dé por cierto aquello que aparece en un vídeo de apenas 30 segundos.
“No creáis todo lo que veis en las redes sociales”, aconseja.
Su recomendación es sencilla: contrastar la información, buscar otras fuentes y no dar por verdadero un contenido únicamente porque haya conseguido llamar nuestra atención.

“Hay muchísimas actividades, pero la gente no se entera”
Manuel también pone el foco en una cuestión que, desde su experiencia, podría mejorarse en Chiclana: la comunicación de las actividades que se organizan en la ciudad.
Destaca que prácticamente todos los meses hay numerosos eventos dirigidos a públicos diferentes, pero considera que una parte importante de la población no llega a conocerlos.
Como ejemplo, recuerda una situación que le llamó especialmente la atención durante el Día del Turismo: trabajadores de negocios situados en la Plaza de las Bodegas preguntaron qué se estaba celebrando porque desconocían que había un evento justo allí.
Para él, esto demuestra que no basta con organizar actividades: también hay que conseguir que la ciudadanía se entere de ellas.
“Esta experiencia no tiene edad, género, físico ni orientación sexual”
Pero si hay un mensaje que Manuel quiere dejar tras su año como Chiclanero Mayor es que cualquiera debería poder vivir esta experiencia.
“Esta experiencia no tiene edad, género, físico ni una orientación sexual determinada”, defiende.
Y pone especialmente el foco en los chicos heterosexuales que puedan estar planteándose presentarse pero tengan algún tipo de prejuicio o miedo al qué dirán.
“Presentarte para representar a tu ciudad no hace que seas más o menos heterosexual”, afirma.
Su deseo es que su paso por el cargo sirva para que más niños y jóvenes se animen a presentarse y a representar a Chiclana sin preocuparse por los estereotipos.
Una Chiclana más tranquila que la de hoy
Cuando recuerda la ciudad de su infancia, Manuel echa de menos la tranquilidad y la convivencia entre vecinos.
“Antes la gente se conocía más”, explica. Los niños salían a jugar juntos y no estaban tan pendientes de las tecnologías.
No obstante, reconoce que Chiclana también ha ganado con el paso de los años y destaca especialmente el aumento de actividades y oportunidades.
Y si hay algo que tiene claro después de vivir esta experiencia es que volvería a recomendarla.
Porque, según Manuel, ser Chiclanero Mayor no consiste únicamente en vivir la Feria de una manera diferente. Es compartir actos, conocer gente, representar a la ciudad y acumular momentos que, asegura, “nunca volverás a vivir de la misma manera”.
Por eso lanza una última invitación a quienes puedan estar dudando: si quieren representar a Chiclana y vivir la experiencia, “no dudes ni un segundo más en presentarte”.




















