Se van de Chiclana para poder comprar una casa: de buscar vivienda en su ciudad a encontrarla a 600 kilómetros por 54.000 euros

Natalia Saucedo y su marido, ambos de Chiclana, llevaban años viviendo de alquiler hasta que decidieron buscar una alternativa fuera de la ciudad. Encontraron en un pueblo de Ávila la vivienda que buscaban por 54.000 euros, mientras que, según explica Natalia, una casa similar en Chiclana habría rondado los 180.000 euros
“¿Y si nos vamos?”. Esa fue la pregunta que Natalia Saucedo y su marido, Daniel, se hicieron después de años viviendo de alquiler en Chiclana. Ambos son de la localidad y llevaban tiempo buscando una vivienda que pudieran considerar realmente suya.
Natalia tiene 44 años y trabaja en un supermercado. Su marido tiene una hija adolescente y, juntos, habían pasado años encadenando alquileres. Los cambios de vivienda llegaron a convertirse en algo habitual: en unas ocasiones porque los propietarios querían vender y en otras porque decidían destinar el inmueble al alquiler durante los meses de verano.
“Cuando estás de alquiler llega un momento en que casi un sueldo se va en el alquiler. No es tu casa, no puedes hacer reformas, ponerlo a tu gusto... No deja de ser un alquiler que luego evidentemente nunca va a ser tuyo”, explica.
Con 44 años, la pareja empezó a plantearse que necesitaba una solución a largo plazo. Pero la búsqueda de vivienda en Chiclana no resultó sencilla.
Según relata Natalia, se encontraron con precios que quedaban fuera de sus posibilidades y con dificultades incluso para acceder a algunas viviendas. “La misma inmobiliaria ya te pone problemas: cuánto tienes ahorrado, cuánto cobráis... Cuando le dices más o menos, ya te dicen que con eso no llega y ni te la enseña”, cuenta.
A eso se sumaron otras situaciones habituales durante su búsqueda: viviendas con un precio aparentemente asequible pero ocupadas, o inmuebles que requerían una reforma que terminaba duplicando el desembolso inicial.
“¿Y si nos vamos?”
Fue entonces cuando la pareja decidió ampliar la búsqueda más allá de Chiclana.
Encontraron una vivienda en un pequeño municipio de Ávila. La casa estaba lista para entrar a vivir y encajaba con lo que estaban buscando. Pero había una diferencia fundamental: estaba a unos 600 kilómetros de Chiclana.
“Una así en Chiclana no bajaría de 180.000 euros. Nos costaba 54.000 euros”, explica Natalia.
Decidieron desplazarse para verla y finalmente se la quedaron.
La compra supuso empezar una nueva vida lejos de la ciudad donde ambos habían nacido. Natalia pudo solicitar un traslado en su trabajo, mientras que su marido tuvo que empezar laboralmente desde cero.
Ya llevan casi dos años viviendo allí.
“Tenemos la casa que siempre habíamos soñado, pero muy lejos de los tuyos, de la familia, los amigos”, explica.
“La vivienda está hecha para gente con dinero”
Para Natalia, su experiencia es un ejemplo de un problema que va más allá de su caso particular.
Considera que el acceso a la vivienda se ha convertido en una dificultad para personas con salarios normales y señala especialmente la situación de quienes, como ellos, no entran necesariamente en los perfiles de algunas ayudas destinadas a facilitar el acceso a una vivienda.
“La vivienda es un problema en Chiclana y en toda la zona de Cádiz en general. Está hecha para gente con dinero, extranjeros y veraneantes. No dan la oportunidad a gente con sueldos normales”, afirma.
Natalia también pone el foco en la edad. “Hay ayudas, pero para la gente joven. ¿Qué pasa con la gente que tenemos más edad? ¿Se supone que no tenemos problemas?”, plantea.
Para ella, la vivienda debería entenderse como una necesidad básica independientemente de la edad o de la situación personal.
“La vivienda es una necesidad básica, pero para todos, no solo para algunos”, reivindica.
Aunque su vida está ahora a cientos de kilómetros, Natalia no da Chiclana por perdida.
“Eso sí... volveremos. Algún día lo haremos”, asegura.





