El Hospital de Puerto Real devuelve la esperanza a María José tras tres años sin oír

La vecina de El Colorado, en Conil de la Frontera, ha vuelto a escuchar gracias a un implante auditivo colocado en el Hospital Universitario de Puerto Real, después de décadas de problemas de audición y tres años sin oír absolutamente nada
María José Gomar ha vuelto a escuchar la televisión, la radio, la música y las voces de sus seres queridos después de años de dificultades auditivas. Su historia, marcada por el miedo a perder definitivamente la audición y las barreras a las que se enfrentan las personas sordas en su día a día, se ha convertido en un mensaje de esperanza para quienes atraviesan una situación similar.
Todo comenzó en 1993, cuando una operación en el oído derecho, destinada a reconstruir el tímpano, le hizo perder la audición de ese lado. Años después, en 2013, los médicos le detectaron un colesteatoma en el oído izquierdo, una enfermedad que fue avanzando progresivamente y que terminó poniendo en peligro la audición que conservaba.
Durante años, María José tuvo que convivir con infecciones recurrentes, tratamientos con antibióticos y corticoides y la incertidumbre de tener que someterse a una nueva intervención. El temor a repetir la experiencia de 1993 la llevó a posponer la decisión, hasta que la evolución de la enfermedad y una parálisis facial hicieron necesaria la operación.
La intervención se realizó en 2023, pero no consiguió recuperar su audición. María José se quedó completamente sorda y, durante tres años, tuvo que aprender a desenvolverse sin escuchar ningún sonido exterior. A esa situación se sumaban unos molestos ruidos internos constantes, que describe como el centrifugado de una lavadora y un pitido similar al de un grillo.
Un implante para volver a escuchar
Cuando los audífonos convencionales dejaron de ser una opción viable, los especialistas le propusieron un implante auditivo. La posibilidad de recuperar la audición abrió una nueva puerta después de años de incertidumbre.
El proceso comenzó en marzo de 2026 y, tras varias semanas de preparación, en mayo llegó uno de los momentos más emocionantes de su vida: la activación del dispositivo y el regreso de los sonidos.
«Volver a escuchar», recuerda María José durante la entrevista, todavía emocionada al rememorar aquel instante. La música, una de sus grandes pasiones, volvió a formar parte de su vida, al igual que las conversaciones con su marido, su madre y las personas de su entorno.
La vecina de El Colorado destaca especialmente la atención recibida por el equipo de Otorrinolaringología del Hospital Universitario de Puerto Real, al que agradece haber hecho posible esta recuperación. Según explica, el acceso a este tipo de implantes depende de la valoración médica y de que se cumplan los criterios clínicos necesarios.
Las barreras invisibles de las personas sordas
Más allá de recuperar la audición, María José ha querido aprovechar su experiencia para visibilizar las dificultades que afrontan las personas sordas en situaciones cotidianas.
Durante los años en los que no podía escuchar, leer los labios se convirtió en una herramienta fundamental. Sin embargo, acudir al médico, realizar gestiones bancarias o resolver cualquier trámite administrativo podía transformarse en una auténtica carrera de obstáculos.
«Lo peor que llevaba era salir a la calle y arreglar un papel, o ir a cualquier sitio, o a un médico», explica. También recuerda que, en muchas ocasiones, las personas con las que intentaba comunicarse no sabían cómo dirigirse a alguien con problemas de audición.
Su testimonio pone el foco en la necesidad de mejorar la accesibilidad y la comunicación para que las personas sordas puedan desenvolverse con mayor autonomía, sin depender constantemente de familiares o acompañantes.
Un mensaje para las familias: «Que no se cansen, que luchen»
María José ha querido terminar su intervención con un mensaje dirigido especialmente a las madres y padres que sospechan que sus hijos pueden tener problemas de audición. Les anima a insistir, buscar ayuda médica y no rendirse ante las dificultades.
«Que no se cansen, que luchen, que remedio hay», aconseja, convencida de que detectar y estudiar cada caso puede abrir la puerta a soluciones que mejoren la calidad de vida.
Su historia es la de una mujer que, después de décadas de problemas auditivos y tres años de silencio absoluto, ha vuelto a escuchar gracias a la medicina y al trabajo de los profesionales sanitarios. Una experiencia que demuestra la importancia de buscar respuestas, confiar en los especialistas y seguir explorando las opciones disponibles.




















